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El hombre
que volvió a nacer

Es todavía un adolescente, pero su asombrosa recuperación de una gravísima lesión sirve hoy de inspiración para millones de personas. Les presentamos a Billy Monger

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El accidente y sus consecuencias
El mundo asistió con pavor a una escena terrorífica. Eran imágenes de un monoplaza impactando con gran violencia contra la trasera de un coche rival; acto seguido contuvo la respiración durante días mientras nuestro protagonista se debatía entre la vida y la muerte. El deporte del motor es peligroso –leemos esta advertencia por imperativo legal en todas las entradas o pases– pero en una era en la que los pilotos parecen indestructibles y los estándares de seguridad parecen haber alcanzado su cénit, nadie piensa que algo malo pueda ocurrir. Mucho menos a un talento de 17 años con toda la vida por delante. Pero esto es justo lo que le sucedió a Billy Monger en una carrera de Fórmula 4 celebrada en Donington, Inglaterra, el 16 de abril de 2017. Sobrevivió al lance, pero pagando un caro peaje: la amputación de sus dos piernas.

Menos de un año más tarde, ya estaba de nuevo al volante, y además lo hacía en la categoría inmediatamente superior, la Fórmula 3. Y logrando llegar al podio en un retorno tan emotivo como espectacular.

Entre el duro inicio y el final feliz de la historia han ocurrido muchas cosas, por supuesto, empezando por la campaña de recaudación de fondos para ayudar a enderezar la vida y la carrera de Billy, apoyada por nombres de la talla de Lewis Hamilton o Nico Rosberg.

“En los primeros días estaba en coma inducido, por lo que no recuerdo nada de lo ocurrido inmediatamente después del accidente”, afirma Billy. “Tan sólo me levanté para encontrarme… con una situación increíble. ¡Me sentía como aquella persona que llega tarde a su propia fiesta! Estaba un poco abrumado.”
Su llano y autocrítico comportamiento puede llegar a hacernos olvidar las profundas secuelas psicológicas del incidente que cambió su vida: “Diría que lo ocurrido fue más difícil de afrontar psicológica que físicamente. No sólo el accidente, sino la necesidad de aprender a vivir la vida de un modo diferente, a lo que se suma el hecho de tener un estatus personal más elevado. Había que tener en cuenta muchas cosas.”

Contra ese dramático telón de fondo, el retorno a la competición de Billy ha restaurado una más que necesaria normalidad. Primero se puso a los mandos de un Volkswagen Fun Cup en julio de 2017 (en esencia, un hot rod basado en el Volkswagen Beetle) y posteriormente, en cuanto descubrió que no había perdido ninguna de sus habilidades fundamentales como piloto de carreras, reunió los recursos necesarios para participar en el Británico de Fórmula 3, certamen del que Pirelli es suministrador exclusivo.

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La recuperación
“Si hablamos de mi carrera deportiva, a corto plazo por lo menos, el accidente apenas ha dejado una huella significativa. No he perdido más que medio año, y además en una categoría en la que consideraba haber alcanzado ya mis objetivos”, declara Billy con la seguridad de alguien que viniese de tomarse un año sabático y no una experiencia que cerca estuvo de costarle la vida. “El plan ideal era dar el salto a la Fórmula 3 en 2017, así que en realidad nada ha cambiado. Inmediatamente después del accidente, me centré únicamente en ponerme en forma para volver a los circuitos. Eso sí, confieso que no imaginaba que todo fuera tan bien. Ahora que creo que puedo conseguir lo que tenía planeado, me siento un poco más normal. Probablemente lo más extraño del período que ha seguido al accidente no ha sido la competición. Competir es lo que siempre he querido hacer. Así que el choque no ha hecho más que ayudarme a descubrir cómo de importante es el deporte del motor y la importancia que tiene para mi vida.”

Esta última declaración es especialmente remarcable, y conmueve por su sinceridad. Pero es algo habitual que confiesan muchos pilotos cuya realidad, digamos, se ha visto alterada por incidentes inesperados. Tras su accidente, Billy ha tenido la ocasión de compartir experiencia con personas que han afrontado situaciones similares, como Alex Zanardi.

“Charlar con Alex fue de gran ayuda y apoyo para mi”, recuerda Billy. “Me dio muchos consejos útiles, no sólo a nivel de pilotaje sino también aplicables a la vida misma. Por ejemplo, es habitual que para un piloto de carreras todo deba suceder a gran velocidad, pero toca asumir que otros aspectos –como aprender a caminar con prótesis– me va a costar algo más de tiempo, y que durante este período no debo sentir frustración.”

Billy también se encontró con Frederic Sausset, piloto francés que perdió brazos y piernas como consecuencia de una infección bacteriana, merma que no le impidió competir en las 24 horas de Le Mans: “La de Fred es una historia verdaderamente inspiradora, y ha situado Le Mans entre mis planes de futuro. Quiero correr allí, y será más pronto que tarde. Pero lo lograré. Mi sueño sigue siendo la Fórmula 1, y eso no desaparecerá de la noche a la mañana, pero para lograrlo debo escalar con éxito por múltiples categorías.”

Firme a los mandos
El Fórmula 3 de Billy ha sido especialmente adaptado por el equipo Carlin para equipar un acelerador de mano en el lado izquierdo del volante, y dos pequeñas levas en el derecho para subir o bajar de marcha. En frenada se auxilia de una prótesis unida a su pierna derecha: “He conversado con muchas personas sobre los sistemas que utilizan, pero cada lesión es diferente, por lo que la mejor solución es buscar un sistema que funcione contigo”, apunta Monger. “El que utilizo lo ha realizado Carlin por completo, y he de decir que han hecho un trabajo increíble. Aún necesito, eso sí, algo de tiempo para acabar de acostumbrarme. Por descontado, el modo como siento el coche ahora es completamente distinto a como estaba habituado, y eso es algo en lo que todavía estoy en fase de aprendizaje. Me encuentro fuera de mi zona de confort.”

El accidente ha convertido a Billy en una persona más resiliente: “Diría que, claramente, soy más fuerte psicológicamente ahora. No he sentido miedo al volver a subir al coche. Es más, diría que después de todo lo que he pasado, soy un poco más despreocupado. Al final debes considerar que he estado cerca de perder la vida, así que visto desde este punto de vista…”

El positivismo de ‘Billy Whizz’ es infeccioso. Pero más que eso, está en paz consigo mismo y su nueva vida, ocurra lo que ocurra en el futuro: “Me gustaría dar el salto a la Fórmula 3 Internacional, a continuación, quizá, la Fórmula 2, y luego quién sabe. Como he dicho con anterioridad, la Fórmula 1 es todavía mi sueño. Pero llegar allí depende de muchas cosas, como los patrocinadores y mi propia habilidad para lograr resultados. Toca ir paso a paso, y por ahora soy feliz de haber vuelto a competir otra vez.”

Billy habla de “pasos”–en realidad se trata de saltos gigantes–, pero pueden no ser nada para un joven piloto que ni siquiera necesita sus propias piernas para caminar.

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