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Despedimos a Niki Lauda: campeón en la Fórmula 1 y mito del automovilismo

El tres veces campeón mundial austríaco ha fallecido a la edad de 70 años tras ingresar en un hospital suizo con problemas renales

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Despedimos a Niki Lauda: campeón en la Fórmula 1 y mito del automovilismo

La pérdida de Niki Lauda el pasado lunes, 20 de mayo, no hace más que subrayar sus logros en vida. El austríaco fue tres veces campeón mundial de Fórmula 1 e ídolo de toda una generación, a la cual enamoró liderando el renacimiento de la Scuderia Ferrari a mediados de los setenta. Era un hombre que disfrutaba de una segunda vida, tras el pavoroso accidente que sufrió el 1 de agosto de 1976 en el Nürburgring. Niki ha vivido estas dos vidas en la busca constante del cambio, alternando las carreras al volante y su rol de ejecutivo de una aerolínea. De un ámbito al otro por la vía directa. Universos a los que se sumó, desde 2012 a la actualidad, su faceta de director no ejecutivo del equipo Mercedes de Fórmula 1, el equipo que está cambiando la historia del deporte. 

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Lauda es movimiento. Pero este planteamiento es, en realidad, una gran redundancia. Porque Lauda y movimiento están íntegramente unidos. Sería un error abordar en exclusiva la carrera del austríaco, que incluye 25 victorias en Grandes Premios y tres títulos mundiales –además del que se le escapó tras el fuego en el Nürburgring, y que viene asociado a su inolvidable retirada voluntaria en la cita de Fuji, que cerraba el certamen de 1976. Estos datos representan apenas una faceta de un personaje poliédrico y que personaliza a un verdadero hombre del Renacimiento, ahora ya miembro de puro derecho del panteón de las leyendas.

Niki decidió triunfar en el automovilismo antes siquiera de hacerse con el carnet de conducir. Llegados a este punto, la historia les sonará; pero su trasfondo es único. Crecido en una familia noble de banqueros vieneses, Niki buscó en su abuelo paterno la financiación económica para iniciar su carrera deportiva. “¿Dinero para correr?” –fue la airada respuesta que recibió–. “¡Si el apellido Lauda aparece en los periódicos, será en las páginas financieras!”. 

Pero Niki, que apenas contaba 20 años en aquel momento, no se echó atrás. Es más, puso de inmediato en marcha un plan alternativo para no perder más tiempo: un enfoque sensato que marcaría el resto de su vida personal y profesional. Se dirigió a un banco rival, Raffeisen, para cobrar en efectivo la póliza de vida que le había suscrito su abuelo cuando llegó a la mayoría de edad. Esta alternativa al patrocinio convencional le permitió quemar etapas en las categorías de monoplazas. La Fórmula 1 quedaba un paso más cerca.

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Pero la obsesión de Niki con el movimiento le obligaba siempre a buscar la siguiente fase. Sólo así se explica que, a mediados de los setenta, en pleno momento cumbre con Ferrari, se enganchara a la aviación. No tardaría mucho en sacarse la licencia de piloto, y en 1979 dejó la Fórmula 1. En aquel momento pilotaba para Brabham, el equipo que había escogido tras su sonado divorcio con Ferrari de dos años antes, cuando rechazó pilotar en las dos últimas carreras porque ya se había proclamado campeón matemáticamente. De hecho, en Brabham abandonó el equipo en circunstancias similares: en pleno entrenamiento libre del viernes del GP de Canadá, en Montreal, dejando por el camino una frase para la historia: “Estoy cansado de dar vueltas en círculos”.

Unos tres años más tarde, mientras se encontraba en el simulador de Boeing 747 en Seattle, tuvo una idea. Aunque poca gente podría haberlo imaginado, ese fue el momento en que nació Lauda Air. Con todo, la compañía acabó resultando una fuente de dolores de cabeza y satisfacciones por igual, y en 1982, como consecuencia de problemas financieros en el negocio, le obligó regresar al cockpit. Los resultaros volvieron a llegar, y en 1984 se proclamó campeón mundial de Fórmula 1 por tercera vez al volante de un McLaren. Tras anunciar una vez más su retirada y vender Lauda Air a Austrian Airlines, se embarcó en una nueva aventura: Air Niki, aerolínea que todavía subsiste como parte de Ryanair. 

Niki mismo se sentaba a menudo en el asiento del piloto, inaugurando nuevas rutas entre Austria, Italia, las Islas Baleares y Cuba. Apenas lo contado hasta aquí bastaría para llenar tres períodos vitales de una persona convencional… Pero Andreas Nikolaus Lauda, más conocido como Niki, todavía tenía cosas por hacer. 

El nuevo presidente de Ferrari, Luca di Montezemolo, le encargó a final de 1991 la posibilidad de encargarse de la gestión deportiva del equipo, responsabilidad que Jean Todt, educadamente, le invitó a abandonar tres o cuatro años más tarde. Cerca del 2000, asumió el mismo rol en el nuevo equipo Jaguar Racing (sin demasiada fortuna, todo sea dicho), y en 2012 se produjo su tercer retorno, en esta ocasión como director no ejecutivo de Mercedes-AMG en Fórmula 1. Poco después de soplar las velas de su 63º cumpleaños, Lauda se embarcaba en la que acabaría siendo su última aventura deportiva. A final de 2014, Niki y el constructor anglo-germano celebraron sus primeros títulos de pilotos y constructores. Y la historia no había hecho más que comenzar…


Todos los materiales pertenecen a la documentación histórica de la compañía, preservada en el Archivo Histórico de la Fundación Pirelli: www.fondazionepirelli.org

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